Seguro que os ha pasado alguna vez. Llega la hora de contar un cuento, os sentáis con vuestro peque, le enseñáis varios libros y le preguntáis cuál quiere leer. Y, como era de esperar, vuelve a elegir exactamente el mismo de ayer. Y el de antes de ayer. Y el de prácticamente todas las noches de las últimas dos semanas.
Vosotros ya os sabéis la historia de memoria, conocéis cada dibujo y hasta podéis anticipar cuándo va a señalar a su personaje favorito. Pero a él parece que no le importa lo más mínimo. Quiere volver a escucharlo, exactamente igual que la última vez.
En Pequeño Mundo conocemos muy bien esa situación. Hay cuentos que gustan tanto que podríamos contarlos casi sin mirar las páginas. Y aunque a los adultos nos pueda resultar un poquito repetitivo, para los niños escuchar una y otra vez la misma historia tiene mucho más sentido del que parece.
¿Por qué les gusta tanto repetir el mismo cuento?
Durante los primeros años de vida, los niños están descubriendo continuamente cómo funciona el mundo. Todo es relativamente nuevo para ellos: las palabras, los objetos, las personas, las situaciones y las pequeñas rutinas que forman parte de su día a día.
En medio de tantos descubrimientos, encontrarse con algo conocido puede resultarles especialmente agradable.
Cuando escuchan un cuento que ya conocen, saben qué personaje va a aparecer, qué ocurrirá después y cuál es esa página que tanto les gusta. No necesitan estar pendientes de entenderlo todo desde el principio porque buena parte de la historia ya les resulta familiar.
Y eso les permite disfrutar de otras cosas.
Quizá la primera vez se quedaron mirando las ilustraciones. La segunda descubrieron un animal que no habían visto. La tercera empezaron a reconocer alguna palabra. Y, después de escucharlo unas cuantas veces, puede que incluso se animen a completar alguna frase.
Aunque nosotros estemos leyendo exactamente el mismo libro, ellos no siempre están viviendo la misma experiencia.
La repetición también les ayuda a aprender palabras
Una de las cosas más interesantes de los cuentos infantiles es la cantidad de oportunidades que ofrecen para escuchar y utilizar el lenguaje.
Cuando contamos una historia, los niños escuchan palabras que quizá todavía no utilizan en sus conversaciones habituales. También descubren expresiones, sonidos y pequeñas frases que poco a poco empiezan a reconocer.
Y cuando repetimos el cuento, esas palabras vuelven a aparecer.
Imaginad una historia en la que un personaje llama varias veces a una puerta.
«Toc, toc, toc».
Al principio, el niño simplemente escucha. Después empieza a sonreír cuando sabe que llega ese momento. Y puede que, tras varias lecturas, sea él quien diga «toc, toc» antes de que nosotros lleguemos a esa parte.
No hace falta convertir la lectura en un ejercicio para aprender vocabulario. De hecho, cuanto más natural sea, mejor.
Podemos señalar un dibujo, nombrar un objeto, imitar el sonido de un animal o esperar un momento para ver si quieren participar.
Todo eso forma parte de la experiencia de leer juntos.
Saber qué va a pasar les da seguridad
A los niños pequeños suelen gustarles las rutinas y las situaciones que pueden anticipar.
Saber que después de lavarse las manos viene la comida, que al llegar al aula encontrarán determinados juguetes o que antes de dormir escucharán un cuento les ayuda a orientarse en su día a día.
Con las historias ocurre algo parecido.
Cuando conocen el cuento, saben qué va a pasar. Y esa familiaridad puede resultarles muy agradable, especialmente en momentos tranquilos como antes de dormir.
Además, cuando son ellos quienes eligen el libro, también están tomando una pequeña decisión.
Puede que tengamos una estantería llena de cuentos preciosos, pero hoy quieren el del perro que pierde su pelota.
Y mañana seguramente también.
Podemos ofrecerles otras historias, por supuesto, pero no hace falta insistir continuamente en cambiar de libro.
Si ese cuento sigue despertando su interés, podemos disfrutarlo con ellos.
Cada edad tiene su manera de disfrutar los cuentos
Cuando hablamos de cuentos para niños de 0 a 3 años, es importante recordar que no todos se relacionan con los libros de la misma manera.
Los bebés también disfrutan de los cuentos
Durante los primeros meses, los bebés no siguen una historia como lo haría un niño mayor. Sin embargo, pueden disfrutar escuchando nuestra voz, observando imágenes y compartiendo un momento tranquilo con nosotros.
Podemos enseñarles libros con dibujos sencillos, nombrar lo que aparece en las páginas o utilizar diferentes entonaciones.
A medida que crecen, empiezan a tocar los libros, intentar pasar las páginas y mostrar preferencias por determinadas imágenes.
No importa si apenas permanecen atentos unos minutos. A estas edades, compartir un libro no consiste en terminarlo de principio a fin.
Entre uno y dos años, quieren participar
A partir del primer año, muchos niños empiezan a mostrar un interés más activo por los cuentos.
Señalan dibujos, buscan personajes conocidos, imitan sonidos y quieren pasar las páginas por sí mismos.
Es posible que no tengan ninguna intención de esperar a que terminemos de leer el texto.
Quizá pasen directamente a su página favorita o quieran volver tres veces al mismo dibujo.
Podemos seguir su iniciativa.
A veces nos empeñamos en contar la historia completa cuando lo que realmente les interesa es encontrar al gato escondido detrás de una puerta.
Y también está bien.
Entre dos y tres años, empiezan a anticipar las historias
A medida que desarrollan su lenguaje, muchos niños empiezan a participar cada vez más.
Pueden completar frases, recordar qué personaje aparece después o contarnos alguna parte de la historia utilizando sus propias palabras.
En ocasiones incluso quieren ser ellos quienes nos cuenten el cuento.
Nos enseñan las páginas y van explicando lo que sucede, aunque su versión tenga bastante poco que ver con el texto original.
Es una oportunidad estupenda para escucharlos y disfrutar de todo lo que van descubriendo.
¿Tenemos que leer siempre el cuento exactamente igual?
No necesariamente.
A algunos niños les encanta que repitamos las mismas palabras y que hagamos siempre las mismas voces. Otros disfrutan cuando introducimos alguna pequeña variación.
Podemos cambiar la voz de un personaje, hacer una pausa antes de una frase conocida o preguntarles dónde está determinado animal.
También podemos detenernos en una ilustración y comentar algo que no habíamos observado antes.
Por ejemplo, si aparece un perro en el cuento, podemos preguntarle si recuerda algún perro que hayamos visto durante el día.
Así conectamos la historia con sus propias experiencias.
Eso sí, tampoco hace falta estar haciendo preguntas continuamente. A veces simplemente quieren escuchar y disfrutar de nuestra compañía.
¿Y si solo quiere leer ese cuento?
Si vuestro peque lleva varios días eligiendo el mismo libro, no hay ningún motivo para preocuparse únicamente por eso.
Podemos seguir ofreciéndole otros cuentos, dejarlos a su alcance y aprovechar momentos diferentes del día para enseñarle nuevas historias.
Quizá hoy no le interese ninguno.
Pero dentro de unas semanas puede que descubra otro libro que le guste todavía más.
Lo importante es que la lectura siga siendo una experiencia agradable y no una obligación.
No necesitamos terminar siempre el cuento, hacer preguntas sobre cada página ni conseguir que permanezca sentado durante un tiempo determinado.
Si pierde el interés, podemos dejarlo para otro momento.
Y si quiere volver a empezar desde la primera página, también podemos hacerlo.
Los cuentos son mucho más que las historias que cuentan
Hay algo que a veces olvidamos cuando hablamos de los beneficios de la lectura infantil.
Los cuentos no son únicamente una herramienta para aprender palabras, desarrollar la atención o descubrir nuevas historias.
También son una excusa estupenda para estar juntos.
Un niño sentado en nuestro regazo, una voz conocida, unas páginas que vamos pasando despacio y un ratito en el que no tenemos que hacer nada más.
Esos momentos también forman parte de la experiencia de leer.
Y quizá por eso, cuando nos piden otra vez su cuento favorito, no siempre están pidiendo solamente escuchar una historia.
A veces también están pidiendo repetir ese momento que tanto les gusta compartir con nosotros.
En Pequeño Mundo nos encanta compartir cuentos
En nuestra escuela infantil en Alicante, los cuentos forman parte de esos pequeños momentos cotidianos que tanto disfrutamos.
Nos gusta que puedan acercarse a los libros, observar sus dibujos, reconocer personajes y descubrir poco a poco nuevas historias.
Y también nos gusta dejar espacio para que participen a su manera.
Hay niños que prefieren escuchar tranquilamente, otros que necesitan señalar cada dibujo y otros que quieren pasar las páginas antes de que hayamos terminado de hablar.
Cada uno encuentra su forma de disfrutar.
Así que la próxima vez que vuestro peque os pida por quinta noche consecutiva el mismo cuento, podéis recordar que, aunque para vosotros sea una historia repetida, para él todavía puede haber muchas cosas por descubrir.
Y si además podéis compartir un ratito tranquilo juntos, mejor todavía.
Aunque mañana vuelva a pedir exactamente el mismo. 💛